miércoles 2 de marzo de 2011

Mentiras verdaderas


Adiviné el nombre de esa película en no más de 10 segundos. Estábamos jugando a las películas con unos amigos, para navidad. La verdad es que nunca la ví, pero se me hacía conocido el nombre. Y por suerte le apunté.

Y me acordé de ese título en especial porque siempre he sido una fiera buscadora de la verdad. El saber es algo que me apasiona y al mismo tiempo daña. Porque "cuando uno busca encuentra, y yo siempre encuentro" (decía una amiga). Y es cierto, de tanto buscar se encuentra lo perdido o lo desconocido.

Hay quienes, sin embargo, quisieran vivir toda su vida engañados, felices en la ignorancia; y tienen toda la razón en pedir seguir siendo engañados por siempre, pues no hay nada mejor que la paz interior, que creer que todo es color de rosas.
Yo no soy así. Prefiero... realmente prefiero saber una verdad dolorosa, que me parta el alma, a vivir en una mentira, y es por ello que siempre busco y busco.

Hace un tiempo, descubrí que una persona que adoro pudo haber sido el ser humano más maldito, al hacerle daño a otra persona que también adoro. Y luego de saber aquello, me dije..."no, esto es mentira... es una mentira". Me dolió en el alma, me sentí morir en un momento, pero acepté las consecuencias. Si yo pido saber las cosas "como son" y no "como las pintan", tengo que aguantar también el dolor que me puedan provocar.

Hablando con cercanos, sin que yo les mencionara directamente el hecho, me contaron otra versión, que alguien había calumniado a la persona que adoro, y que toda esa "verdad" que me habían contado, era mentira. Ellos habían oído rumores (y me los contaron como si yo no supiera), pero que esos rumores no eran ciertos.
Me quedé mirando a esa persona, y me di cuenta que ella es de las que prefieren vivir ignorantes, a saber cómo es la gente en verdad. También me di cuenta que no es bueno decir ciertas verdades; no si es que no son pedidas con mucha determinación. Incluso hay algunas que deben ser aplazadas, pero nunca llegar al punto de negarlas.

Para mí, vivir en la ignorancia, sabiendo que hay cosas "más allá", es y será siempre un calvario.
Por eso, siempre digo: la verdad ante todo. No "mi verdad" o "tu verdad" sino aquella incorruptible, pura, sin adornos ni atenuantes.

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